Tucumán Central se juega mucho más que tres puntos en Chivilcoy. El equipo de Villa Alem viajará este viernes rumbo a la provincia de Buenos Aires para enfrentar el domingo, desde las 15.30, a Independiente de Chivilcoy, en un partido correspondiente a la quinta fecha de la Zona A de la Reválida del Federal A. Será un duelo directo por la permanencia y, para el conjunto tucumano, aparece como una de las últimas oportunidades para mantener con vida el sueño de salvar la categoría.
El Rojo llega a este compromiso en una situación extremadamente delicada. Después de cuatro fechas de la Reválida, apenas consiguió un punto sobre 12 posibles y se encuentra en el fondo de la tabla. Independiente de Chivilcoy, justamente el rival de esta jornada, está tres unidades por encima, por lo que una victoria tucumana permitiría acortar la distancia y volver a meterse de lleno en la pelea.
No hay demasiado margen para las especulaciones. Tucumán Central necesita ganar. Un empate dejaría al equipo de Villa Alem obligado a conseguir resultados en las últimas jornadas y una derrota podría significar un golpe prácticamente definitivo para sus aspiraciones de permanencia. Por eso, el viaje a Chivilcoy representa una verdadera final para el conjunto dirigido por Walter Arrieta.
La misión, además, no será sencilla. El entrenador deberá armar el equipo en medio de una importante cantidad de bajas, algunas por suspensiones y otras por problemas físicos. A las dificultades que viene arrastrando el plantel durante toda la temporada se sumaron nuevos inconvenientes después del partido ante Atlético Escobar.
César Abregú y Felipe Estrada deberán cumplir una fecha de suspensión, mientras que Rodrigo Palomino fue sancionado con dos jornadas. Son ausencias importantes para un plantel que no cuenta con demasiadas alternativas y que viene afrontando la Reválida con un grupo reducido.
A las suspensiones se agregan las lesiones de Patricio Krupoviesa, Lucas Sánchez y Agustín Smith. En los casos de Sánchez y Smith todavía existe la posibilidad de que puedan viajar con la delegación y ser evaluados hasta último momento. El cuerpo técnico aguardará la evolución de ambos para saber si pueden estar a disposición para un encuentro en el que cada futbolista será necesario.
La realidad del plantel obliga a Walter Arrieta a realizar nuevamente modificaciones. El entrenador tendrá que apostar por los jugadores que están disponibles y buscar el funcionamiento que le permita a Tucumán Central competir de igual a igual ante un rival que también está peleando por evitar el descenso.
De acuerdo con lo trabajado durante la semana, el posible equipo para visitar a Independiente de Chivilcoy estaría conformado por Néstor Tonini; Kevin Romero, Nahuel Duarte, Lautaro Herrera y Martínez; Matías Smith, Tomás Delgado, Guillermo Abregú y Brahian Collante; Valentín Montenegro y Rodrigo Abregú.
Tonini será el encargado de custodiar el arco, mientras que la última línea estará integrada por Romero, Duarte, Herrera y Martínez. En el medio, Matías Smith, Tomás Delgado, Guillermo Abregú y Brahian Collante tendrán la responsabilidad de recuperar la pelota, darle equilibrio al equipo y generar el juego necesario para abastecer a los delanteros.
Arriba, Valentín Montenegro y Rodrigo Abregú serán las principales cartas ofensivas. Tucumán Central necesitará eficacia, porque en un partido de estas características las oportunidades pueden ser pocas y habrá que aprovecharlas. El equipo no solamente tendrá que jugar bien: también deberá sostener la concentración durante los 90 minutos.
El presente del Rojo explica la importancia que tiene este compromiso. En el inicio de la Reválida cayó ante Gimnasia de Concepción del Uruguay, luego igualó frente a El Linqueño, perdió ante Defensores de Puerto Vilelas y volvió a caer en la fecha pasada frente a Atlético Escobar. En este último partido, Tucumán Central estuvo cerca de quedarse con un resultado positivo, pero terminó perdiendo 3-2 en el cierre.
Ese tipo de derrotas es el que el equipo necesita dejar atrás. En una campaña tan complicada, los pequeños detalles terminan teniendo un peso enorme. Tucumán Central ya no tiene margen para dejar escapar puntos después de haber realizado buenos pasajes de algunos partidos sin poder traducirlos en resultados.
El partido ante Independiente de Chivilcoy aparece entonces como una oportunidad y, al mismo tiempo, como una enorme presión. El rival directo está apenas tres puntos arriba y sabe que una derrota podría permitirle al equipo tucumano acercarse peligrosamente. Para el conjunto bonaerense, el objetivo será mantener la distancia; para el Rojo, reducirla.
La Reválida es una competencia diferente, en la que cada punto tiene un valor especial porque define quiénes seguirán en el Federal A y quiénes perderán la categoría. En ese contexto, los enfrentamientos entre equipos que están comprometidos adquieren una trascendencia todavía mayor.
Tucumán Central tendrá que afrontar este desafío lejos de Villa Alem y con un plantel disminuido, pero con la obligación de salir a buscar el resultado. El viaje comenzará este viernes, cuando la delegación emprenda el recorrido hacia Chivilcoy para instalarse de cara al encuentro del domingo.
El árbitro principal será Marcos Iuzzi, de Ayacucho, quien tendrá a su cargo un partido cargado de tensión por todo lo que habrá en juego. Desde el comienzo, Tucumán Central deberá entender que será un partido de detalles, donde la concentración, la actitud y la capacidad para aprovechar las situaciones serán determinantes.
El conjunto tucumano ya sabe que no puede mirar demasiado hacia adelante. Primero deberá resolver el compromiso de Chivilcoy. Después habrá tiempo para pensar en las fechas restantes. La realidad indica que el Rojo necesita sumar de a tres para continuar con posibilidades concretas.
Con muchas bajas, con un plantel que viene sufriendo las consecuencias de una temporada complicada y con apenas un punto conseguido en las primeras cuatro jornadas de la Reválida, Tucumán Central afrontará una auténtica final.
En Chivilcoy estará frente a un rival directo y tendrá la posibilidad de recortar la distancia. No será sencillo, pero es precisamente el tipo de partido que el equipo necesita ganar si quiere seguir creyendo.
El domingo a las 15.30 comenzará una nueva batalla por la permanencia. Para Tucumán Central, puede ser la última gran oportunidad para mantener encendida la ilusión de quedarse en el Federal A. Y deberá hacerlo con un equipo diezmado, pero sabiendo que ya no hay lugar para lamentos: es ganar o empezar a despedirse de la categoría.